domingo, 5 de junio de 2011

Fake Coin's wizard

El corazón me palpita porque he visto tu foto en Internet. No sólo tu foto, los éxitos de otros, los tuyos. Es cierto que cada quien construye las vidas que quieren que veas en Facebook; pero es que, se ven tan felices.

Incluso a través de una foto tu mirada es igual de penetrante. Estoy loca.

Siempre que te he visto en persona un suspiro retenido sube hasta mi boca, congelándolo todo. No sale, se queda allí, parte desde mi diafragma, hinchando la boca de mi estómago. Quiero hablar pero no puedo, mi garganta se anuda y se nubla mi conciencia. No te conozco, no me conoces, pero estoy casi segura de que intuyes lo que siento, todas aquellas veces que hemos cruzado miradas. Seguramente guardas una cierta condescendencia hacia mí. Seguramente no guardes nada, quién sabe. Me siento como un libro abierto cada vez que me miras, desnuda como en un sueño, transparente. Nuestros mundos están muy distanciados me parece, o quizás me quise creer yo esa distancia para no forzar los sueños de aquellos peces en mi cabeza que buscan nadar en la tierra. Los sueños, sueños son.

¿Por qué me intimida tanto tu presencia? Creo que ya te he dicho más o menos porqué, aunque quizás ni yo misma tengo una buena respuesta. Sólo sé que se hincha mi mundo como un globo a punto de explotar cuando estás cerca. Siento vergüenza, siento que abres unas cortinas, que me quitas la ropa, que me encuentro desarmada. Y todo esto con una simple mirada, menudo poder de sugestión. Eres un mago. Debí suponerlo.

domingo, 23 de enero de 2011

Arena en el viento

Todo está tan frío. Todo es tan frío. Entre nosotros, digo. No, no somos ningún par de amantes, ni hemos redescubierto la idea del romance. Somos amigos. Perdón, éramos.

Cómo es posible que todos estos años hayan pasado y su fruto se desvaneciese, como arena que se lleva el viento.

Ni siquiera puedo decir que ambos hemos sufrido esta pérdida. Sólo yo cargo una flecha rota en el pecho. Tú no has perdido nada, de hecho nada nunca existió.

Hay una sangre que gotea. Es un dolor paso a paso, gota a gota. Un dolor en silencio, un dolor avergonzado de estar ahí. Cómo es posible que sienta dolor, ¿si la amnesia es la actitud más cómoda que existe? Por lo menos eso es lo que tú has demostrado.

Te gusta ser un pobre lacayo, un secretario que persigue grandes ideales en las vidas de otros, pero nunca en la suya. Olvidas a quienes de verdad te han querido. Quienes de verdad amigos tuyos han sido. No les necesitas. Ellos tampoco necesitan el dolor que les has causado, pero seguirá allí por un tiempo, hasta que la herida sane, y ellos también te suelten como arena en el viento. Esa arena irá a parar a un desierto, vamos, tu lugar favorito y nunca mejor dicho.