jueves, 20 de agosto de 2009

Carta a un desconocido

Buenas noches luz,
buenas noches mundo.

En la geometría perfecta de la naturaleza de este mundo de energías, seres vivos y muertos, ¿Cabe la posibilidad de un secreto perfecto? ¿Puede existir, flotando y viajando a través del agua que respiro, del aire que bebo, una hilera de sabias palabras que confirman que para todo hay un destino? Sabiduría que circula y me susurra dulcemente al oído que la "casualidad" es más bien un designio.

¿Eres tú un designio? ¿Aquello que el destino y la suerte quieren para mí? Siempre pensé que estábamos hechos el uno para el otro, luego lloré a gota gorda el fracaso de mi ilusión, mi intuición y mis creencias sobre ti. ¿Me equivoqué?

Será que tan sólo tengo que esperar a que tú también comprendas cuál es tu destino. A que despiertes y puedas también tocar este gran sueño: la conciencia de que yo soy esa otra parte tuya, esa gota de agua en la que tu amor se funde y no es más que el reflejo del mío.

Demasiadas señales me persiguen y me hablan de ti. Constantemente. La vida te vuelve a cruzar conmigo inevitablemente una y otra vez. ¿Es el momento? ¿Te crees preparado? ¿Quieres echar un vistazo a mi alma y degustar ese dulce conocimiento que desde hace tiempo domina mi corazón y no me deja en paz?

¿En dónde estás? ¿A dónde vas? ¿Vamos por fín en la misma dirección?

Ha sido todo tan difícil y tan sufrido. Pero el destino sigue trayéndote hacia mí. Llevándome hacia ti. Hay algo que de ti debo aprender. Seguramente yo también tengo algo que enseñarte.

Te amo tanto, aunque trate de evitarlo.

Bates mi corazón y mi alma y con sólo una mirada me desvaratas, me descolocas, me dejas hecha un merengue emocional.

Debo enfrentarte de una vez por todas mi querido lobo. En este duelo de fuerzas y de heridas comprendo que en el fondo, me tienes rendida a tus pies. Creo que inconscientemente esto tú lo sabes. Me desprendería de toda dureza. Te besaría la frente, y los labios y los ojos con verdadera ternura y amor; que tu piel, que todo tu ser , aún no ha llegado a degustar jamás.

Parezco muy orgullosa, pero detrás de esta cortina, mi corazón no conoce tales términos. Sólo se enfunda de pasión por ti.

La pasión de la locura es la locura de la pasión. Si probaras mi pasión, ya no temerías más a mi locura. Necesito besarte tantas veces, que hasta parece mentira que aún no lo haya hecho nunca. Mi frágil lobo de vidrio y mirada de témpano, ¿Cuándo podré tocar tu corazón caliente?

Te amo, aunque a veces, duela tanto.

Buenas noches luna.

Buenas noches mundo.

Notificación, o en su caso, recordatorio

Estas palabras van dirigidas a todos esos extrañ@s que deambulan y pulunlan cada día por la red.

Ahora, quién soy yo para dirigirme a tantos usuarios. ¿Soy lo que escribo?

No. Yo no soy lo que escribo. Formó parte de mí, pero como comprenderás lo que escribo tiene derecho a emanciparse. Por eso debo advertirte querido lector: Yo no soy lo tú que puedas leer aquí. Todo lo que cada quien escribe, cobra una vida independiente.

¿Eres lo que lees? No, no lo eres. Puedes hacer tuyo lo que lees, pero siempre serás mucho más que cualquier compendio de palabras con el que te cruces, por más sabias e infinitamente hermosas que te parezcan.

Sí, definitivamente tú no eres Crimen y Castigo, no eres un poema de Neruda, no eres ni serás Las mil y una noches.

Eres mucho más que eso. Y sólo creo que antes de continuar deberías saberlo.
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